Niveles ontológicos (grados de realidad)
Cuando pienso en los niveles de realidad aplicados a la arquitectura, me doy cuenta de que un edificio no es real de una sola forma o de un solo lado. Por un lado está hecho de materiales: ladrillo, acero, concreto. Pero también es un espacio donde la gente vive, un símbolo para la sociedad y algo que cada persona siente de manera distinta al recorrerlo. Creo que reducir un edificio solo a sus materiales, como si fuera nada más que piezas juntas, es un error, porque deja fuera lo más importante. Por eso pienso que diseñar significa trabajar al mismo tiempo en varios niveles distintos.
Estos niveles están conectados, pero no son iguales entre sí. La parte física sostiene el espacio donde la gente se mueve; ese espacio permite que las personas vivan experiencias dentro de él; y esas experiencias, con el tiempo, aportan individualmente a la experiencia subjective de casa persona por ende dan un significado cultural al lugar. Aun así, ningún nivel se explica solo por el anterior: la paz que uno siente al entrar a una iglesia antigua no se explica solo midiendo el tamaño de sus techos, aunque dependa de ellos. Pensar de esta manera me ayuda a entender por qué dos edificios construidos casi igual pueden sentirse totalmente diferentes según el lugar y la historia donde están.
Esta forma de ver las cosas también cambia cómo diseño en la práctica. Si solo pienso en el edificio como un problema técnico, qué tan fuerte es, cuánta energía gasta, los recuerdos que guarda o la identidad que representa. En cambio, si acepto que esas cosas también son reales dentro de la arquitectura, aunque no se puedan pesar ni medir con una regla, puedo tomarlas en cuenta al diseñar, sin caer tampoco en el otro extremo de pensar que son solo una ocurrencia sin relación con lo físico.
De todas formas, sé que hay que tener cuidado de no separar demasiado (lo que se construye)de (lo que significa), como si primero se resolviera la estructura y después se le agregara el significado por separado. Mi opinión final es que la arquitectura funciona como una cadena de niveles conectados: lo material, el espacio, la experiencia y el significado, donde cada uno nace del anterior pero no se reduce a él. Creo que esta manera de entender el oficio logra el mejor balance entre hacer las cosas bien técnicamente y crear lugares que de verdad tengan sentido para quienes los usan.
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